Se sitúa en el costado sur de los montículos que se proyectan hacia el Ebro. Su altitud es de 620 metros.
Es una población antigua, citada en diploma en el año 955. Posee un sugestivo pasado con restos de índole medieval. Casi despoblado, salvo en período vacacional debido al escaso rendimiento de las tierras de cultivo, al aislamiento geográfico, a la carencia de servicios básicos y al boom industrial. Sus casas se han ido deteriorando por la fragilidad de técnicas y materiales. Si bien algunas personas deseosas de quietud han ido reconstruyendo poco a poco. Llama la atención del visitante los molinos eléctricos que sustituyen al tendido eléctrico. Carece esta población asimismo de agua corriente, teléfono pavimentación etc. Se accede a través de Rivabellosa vadeando el Bayas a la altura de Igay. El ingenio que vadea el Bayas es un bonito puente de cuatro vanos en arcos de medio punto, apoyados en tres gruesos estribos en sección triangular. El antepecho en barandilla metálica sustituye al primitivo que era ciego y de piedra. Antes de llegar a San Miguel encontramos las ruinas del despoblado núcleo conocido como San Pelayo. Por carretera de piedra nos adentramos en el pueblo, poco antes de llegar encontramos la tripleta de empleo público, emboscada en vegetación. La iglesia tiene por titular a San Miguel, rememorando el antiguo monasterioaltomedieval. El templo abandonado presenta las características del estilo románico rural. La espadaña se asienta sobre el muro pie de la nave. Los cuerpos anejos quitan prestancia al conjunto. Al norte de San Miguel se hallan restos del desaparecido pueblo de Carasta.
Celebra sus fiestas patronales el último fin de semana de Agosto
Historia