La antigüedad documental de Igay se remonta
al siglo XI, al ser mencionado en la Reja
de San Millán.
Sin embargo, en su término jurisdiccional,
junto al río Bayas, se tiene noticia del denominado Dolmen de los
Andrinales,
uno más de los numerosos restos o yacimientos prehistóricos
que se encuentran junto a las orillas del río Bayas, en su curso
bajo.
Demográficamente Igay ha seguido en este siglo las pautas
de la gran mayoría de las localidades alavesas, es decir, ha sufrido
una regresión poblacional, siendo más acusada a partir de
la puesta en escena del desarrollo industrial de las tres últimas
décadas, llegando a reducirse su población a la mitad. Entre
los años 1930 y 1960 la población de este lugar permanece
inalterable al contabilizarse 36 personas, en ambos censos. Por contra,
el censo de 1993 adjudica tan sólo 17 personas como sus habitantes.