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Momumentos y Patrimonio de Ocio

Son escasas las referencias documentales existentes en cuanto a su evolución histórica yaunque las primeras noticias que tenemos de su existencia como villa se remontan al año 1496,donde aparece citada en una escritura procedente de santa Cruz de Soportilla.
El caserío de Ocio se halla repartido en cuatro agrupaciones tres de ellas de escasa entidad. El río Inglares, que atraviesa esta población, establece una nueva ordenación de los cuatro barrios dos a dos a cada lado de aquél. El proceso degenerativo alcanzó en los primeros años de la década de los ochenta, de este siglo, al mismo templo parroquial que se fue desmantelando debido a sus problemas de cimentación sustituyéndolo por otro actual. Esta moderna iglesia tiene por advocación a San Andrés. Junto a la carretera, en el ensanche formado por la confluencia de varios ramales callejeros se apuesta la antigua casa – ayuntamiento llevando adosada en uno de sus esquinales el cuerpo que constituye la fuente. El acceso al edificio, centrado, se realiza en arco con sus dovelas de toba.

La arqueología de la arquitectura, en simbiosis con la arqueología de subsuelo, se está mostrando como una potente herramienta de gestión e investigación en el desarrollo del Proyecto de Restauración que el Departamento de Arquitectura, Urbanismo y Medio Ambiente de la Diputación Foral de Álava está llevando a cabo en el Castillo de Ocio. La necesidad de encarar todo el proceso de restauración desde unas coordenadas científicas ha hecho precisa la prescripción de una serie de intervenciones arqueológicas que, iniciadas en el año 1999, finalizaran al mismo tiempo que culminen las obras de restauración y puesta en valor de todo el conjunto defensivo.

El conjunto defensivo se compone de seis elementos principales: una torre, un edificio anexo a esta torre por el oeste y cuatro líneas de muralla concéntricas que no llegan a cerrarse. Los cuatro últimos elementos defensivos se articulan rodeando la torre, principalmente por el sureste, ya que hacia el noroeste la defensa está constituida por un barranco natural prácticamente insalvable.

Aunque este castillo es, por sí mismo, lo suficientemente rico como para intervenir en el debate referente al proceso de feudalización y las nuevas formas de organización del territorio, con los datos que actualmente poseemos y dado que se encuentra en un estado incipiente de estudio, resulta muy aventurado posicionarnos por alguna de las propuestas existentes. Podemos avanzar, sin embargo, que en los últimos decenios del siglo XI o primeros del siglo XII se levanta una torre cuadrangular exenta, situada en lo alto de un escarpe rocoso de difícil acceso y gran dominio sobre el territorio circundante, dotada muy probablemente de un aljibe y de un recinto amurallado. Además, según muestra la Carta Arqueológica de Álava, en la ladera meridional del cerro donde se asienta esta torre, se recogieron diferentes fragmentos cerámicos –bordes a mano, sigillatas, etc- en una secuencia cultural desde el Hierro I hasta la Alta Edad Media, pasando por el periodo romano, que muestran la existencia de un poblamiento anterior en alguna zona del cerro. Más tarde –probablemente en la segunda mitad del siglo XII o primera del XIII-, la torre verá modificada su fisonomía con la construcción de un segundo cuerpo superior, un nuevo edificio adosado a su flanco oeste y otro encintado defensivo que amplía por el norte el recinto anterior.

A partir de la 2ª mitad del siglo XIV la debilidad política del reino de Castilla propició que numerosas posesiones de realengo les fueran entregadas a importantes familias de la nobleza, como moneda de cambio por los servicios prestados a la Corona, dando lugar a “una renovación de los cuadros nobiliarios y a la consolidación de una ” (DÍAZ DE DURANA, 1986, 323), que en el caso de Ocio aparece representada en el linaje de los Sarmiento.

El régimen señorial ejercido por los Sarmiento aparece plasmado en la arquitectura mediante la erección de varias torres-palacio, a finales ya del siglo XIV y principios del XV, caso de Berganzo o Puentelarrá. Se trata de edificios que no muestran un aspecto netamente militar, en los que se impone lo residencial, con amplios y bellos ventanales geminados, accesos a ras de suelo, etc., buscando en definitiva una mayor calidad de vida. Al mismo tiempo, antiguas fortalezas van ser reformadas siguiendo este criterio, ya que a principios del siglo XV D. Diego Pérez Sarmiento, a la sazón III señor de Ocio, “construye” el castillo de Ocio, al igual que el castillo y fortaleza de la villa de Miranda de Ebro.

A pesar de que somos conocedores del peligro que encierra la tan socorrida “asociación” del dato material con el puntual dato histórico o documental, creemos no equivocarnos mucho al identificar las obras del citado Diego Pérez Sarmiento con la última gran reforma que se acomete en la torre y edificio anexo, precisamente en la que se amortizan sus últimos elementos defensivos.

Esta será la última fase de ocupación del castillo, al menos en el recinto superior o noble, ya que durante el reinado de los Reyes Católicos se constata el abandono de la torre y del edificio anexo. Las causas y motivaciones que llevaron a este abandono, realizado de manera pacífica a juzgar por el registro arqueológico, pueden entenderse de la mano de varios hechos acontecidos en el último tercio del siglo XV: la fundación del mayorazgo de los Sarmiento en 1463, la integración de Ocio en la Hermandad de Álava por mandato de los Reyes Católicos en 1476 y la obtención del título de villa en algún momento de este periodo.

En este estado de cosas, resulta de escaso valor estratégico mantener la habitabilidad de un castillo como el de Ocio, situado en un punto elevado de difícil acceso, concebido con una funcionalidad netamente defensiva y de control sobre el territorio circundante. En palabras de J.R. Díaz de Durana (1986, 413) “Nuevas formas de dominación se abrían paso en la Modernidad”.

La arqueología de la arquitectura, en simbiosis con la arqueología de subsuelo, se está mostrando como una potente herramienta de gestión e investigación en el desarrollo del Proyecto de Restauración que el Departamento de Arquitectura, Urbanismo y Medio Ambiente de la Diputación Foral de Álava está llevando a cabo en el Castillo de Ocio. La necesidad de encarar todo el proceso de restauración desde unas coordenadas científicas ha hecho precisa la prescripción de una serie de intervenciones arqueológicas que, iniciadas en el año 1999, finalizaran al mismo tiempo que culminen las obras de restauración y puesta en valor de todo el conjunto defensivo.

El conjunto defensivo se compone de seis elementos principales: una torre, un edificio anexo a esta torre por el oeste y cuatro líneas de muralla concéntricas que no llegan a cerrarse. Los cuatro últimos elementos defensivos se articulan rodeando la torre, principalmente por el sureste, ya que hacia el noroeste la defensa está constituida por un barranco natural prácticamente insalvable.

Aunque este castillo es, por sí mismo, lo suficientemente rico como para intervenir en el debate referente al proceso de feudalización y las nuevas formas de organización del territorio, con los datos que actualmente poseemos y dado que se encuentra en un estado incipiente de estudio, resulta muy aventurado posicionarnos por alguna de las propuestas existentes. Podemos avanzar, sin embargo, que en los últimos decenios del siglo XI o primeros del siglo XII se levanta una torre cuadrangular exenta, situada en lo alto de un escarpe rocoso de difícil acceso y gran dominio sobre el territorio circundante, dotada muy probablemente de un aljibe y de un recinto amurallado. Además, según muestra la Carta Arqueológica de Álava, en la ladera meridional del cerro donde se asienta esta torre, se recogieron diferentes fragmentos cerámicos –bordes a mano, sigillatas, etc- en una secuencia cultural desde el Hierro I hasta la Alta Edad Media, pasando por el periodo romano, que muestran la existencia de un poblamiento anterior en alguna zona del cerro. Más tarde –probablemente en la segunda mitad del siglo XII o primera del XIII-, la torre verá modificada su fisonomía con la construcción de un segundo cuerpo superior, un nuevo edificio adosado a su flanco oeste y otro encintado defensivo que amplía por el norte el recinto anterior.

A partir de la 2ª mitad del siglo XIV la debilidad política del reino de Castilla propició que numerosas posesiones de realengo les fueran entregadas a importantes familias de la nobleza, como moneda de cambio por los servicios prestados a la Corona, dando lugar a “una renovación de los cuadros nobiliarios y a la consolidación de una ” (DÍAZ DE DURANA, 1986, 323), que en el caso de Ocio aparece representada en el linaje de los Sarmiento.

El régimen señorial ejercido por los Sarmiento aparece plasmado en la arquitectura mediante la erección de varias torres-palacio, a finales ya del siglo XIV y principios del XV, caso de Berganzo o Puentelarrá. Se trata de edificios que no muestran un aspecto netamente militar, en los que se impone lo residencial, con amplios y bellos ventanales geminados, accesos a ras de suelo, etc., buscando en definitiva una mayor calidad de vida. Al mismo tiempo, antiguas fortalezas van ser reformadas siguiendo este criterio, ya que a principios del siglo XV D. Diego Pérez Sarmiento, a la sazón III señor de Ocio, “construye” el castillo de Ocio, al igual que el castillo y fortaleza de la villa de Miranda de Ebro.

A pesar de que somos conocedores del peligro que encierra la tan socorrida “asociación” del dato material con el puntual dato histórico o documental, creemos no equivocarnos mucho al identificar las obras del citado Diego Pérez Sarmiento con la última gran reforma que se acomete en la torre y edificio anexo, precisamente en la que se amortizan sus últimos elementos defensivos.

Esta será la última fase de ocupación del castillo, al menos en el recinto superior o noble, ya que durante el reinado de los Reyes Católicos se constata el abandono de la torre y del edificio anexo. Las causas y motivaciones que llevaron a este abandono, realizado de manera pacífica a juzgar por el registro arqueológico, pueden entenderse de la mano de varios hechos acontecidos en el último tercio del siglo XV: la fundación del mayorazgo de los Sarmiento en 1463, la integración de Ocio en la Hermandad de Álava por mandato de los Reyes Católicos en 1476 y la obtención del título de villa en algún momento de este periodo.

En este estado de cosas, resulta de escaso valor estratégico mantener la habitabilidad de un castillo como el de Ocio, situado en un punto elevado de difícil acceso, concebido con una funcionalidad netamente defensiva y de control sobre el territorio circundante. En palabras de J.R. Díaz de Durana (1986, 413) “Nuevas formas de dominación se abrían paso en la Modernidad”.

 

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